Trabajar la actitud emprendedora en el aula: pedagogías ágiles para conseguirlo

viernes 23 de agosto de 2019 - 10:00 WEST

Trabajar la actitud emprendedora en el aula es no solo necesario, sino posible a través del uso de pedagogías ágiles para el emprendimiento. Mediante ciertas técnicas, como docente, puedes incentivar al alumnado de diversos niveles educativos para que muestren una actitud más enérgica, gracias a la motivación, por la que desarrollarán su potencial.

¿En qué consisten las pedagogías ágiles para el emprendimiento?

Las pedagogías ágiles tienen como objetivo la educación del talento del emprendedor. Son asequibles para cualquier nivel educativo, ya que su fin es potenciar las virtudes del estudiante, no solo en el plano académico, sino en el personal.

Construyendo a personas más seguras se garantiza su éxito futuro en las diferentes áreas de su vida. Para lograr esto, tienes a tu disposición las distintas herramientas de las que se valen las pedagogías ágiles que, a continuación, te describimos.

Con estos métodos para trabajar la actitud emprendedora en las nuevas generaciones, conseguiremos formar a las futuras personas emprendedoras.

1. Design thinking

Con el design thinking estamos enseñando al alumnado a comprender a los futuros usuarios que deberán convencer con el diseño de su producto. Aquí es preciso hacer entender que un futuro comprador o receptor, de una idea o producto, espera algo determinado. Es necesario saber adelantarse a ese pensamiento, para triunfar en nuestro cometido.

Para llegar a este éxito hay que saber observar, imaginar al receptor de nuestra propuesta y tener la capacidad de formar variadas ideas y proyectos que consigan sorprender. Es imprescindible tener la capacidad de construir prototipos para observar después la forma con que los usuarios interactúan con él.

Con DT, los estudiantes ensayarán a reaccionar ante el constante cambio, aprendiendo a estar preparados ante todo, consiguiendo hacerlo predecible.

2. Kanban

Kanban es un tablero donde el grupo debe ir anotando cada idea que le va surgiendo. El fin que se persigue es crear un proyecto enfocado en la demanda social. Ya sea por medio de tarjetas o con la ayuda de una pizarra, cada miembro irá plasmando imágenes, lo que se pretende alcanzar y lo que se lleva construido.

Con la ayuda de varias columnas, se colocarán las tarjetas en las posiciones adecuadas, en función de lo que vayan adelantando, hasta llegar a la columna de “terminado”, en donde el grupo dará por finalizado el proyecto o las metas alcanzadas de forma satisfactoria.

Con este método, el alumnado aprenderá a que su nivel de producción no se desperdicie, economizando mejor su tiempo y controlando la ubicación a cada paso que da. Es una herramienta clave para trabajar la actitud emprendedora.

3. Análisis DAFO

DAFO hace referencia a cuatro palabras que definen muy bien la estrategia empresarial, con el fin de conocer el camino para acertar ante el consumidor. Previendo los aciertos y posibles fracasos se puede elaborar un plan, teniendo en cuenta las ventajas competitivas que tenemos.

Antes que nada, es imprescindible crear el análisis DAFO, donde encuadremos nuestras debilidades, amenazas, fortalezas y las oportunidades que encontramos. Es importante aunar, por un lado, las debilidades y fortalezas y, por otro, las oportunidades y amenazas, para lograr alcanzar el objetivo planteado.

Esta sencilla ecuación es tan válida para una persona emprendedora como para los estudiantes y su manera de enfocar el estudio. Por tanto, puedes emplear este método en todos los niveles educativos, enseñándole al alumnado a identificar sus puntos fuertes y débiles para aprender a superarse constantemente.

 

 

 

4. Brainwriting

El brainwriting es un método eficaz para usar en grupo y cuando se requiere una respuesta rápida ante un problema que debe solucionarse pronto. También ayuda ante la inseguridad de algunas personas del grupo a participar abiertamente o cuando existen asperezas entre algunos miembros del mismo.

Es tan sencillo como plantear inicialmente una pregunta que busca su solución, esperando a que cada persona aporte una respuesta de manera escrita. El papel, con su idea, se lo pasará al que tiene a su izquierda, que puede añadir un concepto más a lo que lee de su compañero. Así, van pasando los papeles, hasta que se exponen en voz alta los resultados que escribieron los miembros del grupo, eligiendo los más adecuados para llegar a un buen fin.

Lo mejor de todo es la posibilidad de desinhibirse de cada persona, no encontrando censura alguna a sus pensamientos, al plasmarlo en un papel. Esta forma de desinhibición suele dar propuestas muy acertadas.

5. Elevator pitch

El término elevator pitch en sí mismo hace referencia al breve tiempo que necesita un ascensor para hacer un viaje.

Hablamos, por ello, de un pitch que puede ser de un par de minutos, lo suficiente como para convencer a tu interlocutor de que posees una idea magnífica y que conoces a la perfección cada parte de ella.

Para demostrar esta destreza es importante saber analizar tu proyecto y el fin al que lo pretendes dirigir. Para ello, debes conocer el mercado donde lo vas a presentar y la respuesta de este ante el mismo. Vas a poder convencer del éxito y demostrar que realmente lo vas a alcanzar.

La naturalidad y la brevedad son las mejores armas para que el mensaje que vamos a dar quede grabado en las mentes de nuestros receptores. Esta lección es muy necesaria para todas las personas en todos los contextos, por lo que se convierte en una actividad perfecta para trabajar la actitud emprendedora en el aula.

6. Storyboard

El Storyboard es un recurso del marketing digital que presenta una historia en forma de imágenes o viñetas, donde se puede representar un planteamiento, como la respuesta de un usuario ante la recepción de un producto.

Con este método para trabajar la actitud emprendedora se puede analizar la manera en que aparece una determinada acción en lo que será un vídeo promocional. Con él se llamarán a futuros compradores e inversores para lograr el triunfo de un producto o idea.

Se puede iniciar una storyboard en pequeños cuadros de papel, en forma de bocetos que puedes ir ordenando según quieras que vayan apareciendo en un vídeo futuro. De esta forma, se analiza más a fondo cada secuencia, logrando la perfección de lo que se va a transmitir. Así es más sencillo convencer, analizando la reacción del interlocutor ante cada imagen que le va apareciendo.

Potenciar la mentalidad emprendedora es posible gracias a las distintas pedagogías ágiles creadas para ese fin. Incentivar al alumnado te será más sencillo ejemplificando las ideas aquí expuestas.

¿Tienes alguna duda sobre estas metodologías para trabajar la actitud emprendedora en el aula? ¡Pide una cita de asesoramiento gratuito con nuestro equipo y te informamos!

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