7 retos de la persona emprendedora

lunes 09 de agosto de 2021 - 10:00 WEST

Existe una variable importantísima que solemos dejar a un lado a lo largo del proceso emprendedor: las personas. Y como tal, tu propia gestión personal influye directamente en la gestión de tu propio negocio.

Surge una idea, elaboras un plan y comienzas con la acción para llevarlo a cabo. Pero a veces, teniendo aún todo lo necesario (buen producto o servicio, plan estratégico, etc.), donde has seguido todos los pasos, tu negocio sigue sin funcionar o no crece como habías previsto. O puede que sepas perfectamente lo que tienes que hacer para que funcione, pero algo impide que te lances a ello.

Puede que lo que esté ocurriendo es que tú te estas bloqueando tu propio proyecto. Por lo que como vamos a ver, es importante generar una mentalidad adecuada para llevar tu proyecto al máximo nivel.

¿Hay algo que crees que pueda impulsar tu negocio y aun no lo hayas hecho?

¿Qué son los retos emprendedores?

Son numerosos los desafíos a los que se enfrenta la persona emprendedora. Pero en una situación como la que estamos viviendo actualmente la cosa se complica aún más. La vida nos ha dado un giro de 180 grados desde que el COVID-19 apareció. Si ya de por sí, la persona emprendedora se encontraba continuamente de frente y cara a cara con la incertidumbre, actualmente el desafío es aún mayor.

Cuando comenzamos el viaje emprendedor surgen una serie de bloqueos que debemos ir enfrentando y gestionando. Quizás piensas que esto ocurre solo al principio y que una vez que te liberes de ellos desaparecen. Pero la realidad es que estos nunca te abandonarán del todo. Cuando ya llevas un tiempo con un producto o servicio en marcha pueden incluso transformarse en otros tan paralizantes como los primeros.

¿A qué retos te enfrentas?

Te estarás preguntando cuales pueden ser esos retos de los que estamos hablando y hasta puede que ya haya llegado a tu cabeza alguno de ellos. A continuación, te cuento algunos de los más comunes:

  1. La soledad: El ser humano es social por naturaleza, necesita del contacto de otros, de su comprensión para poder sobrevivir. Y sin embargo uno de los males a los que se enfrenta la persona emprendedora a lo largo de todo el proceso emprendedor es del sentimiento de soledad. Nos sentimos solos e incomprendidos, nuestra familia y amigos no se encuentran en la misma situación que nosotros y por mucho que nos gustaría que nos comprendieran y escucharan esto no suele ocurrir. Ellos quieren entendernos, créeme, pero no pueden. Es difícil que empaticen con algo que nunca han vivido. Busca este entendimiento en personas que están en tu misma situación: Comparte con otros emprendedores (Coworkings, Mastermind groups, Mentores).
  2. Mantener la ilusión del principio: Si algo caracteriza a la persona emprendedora es la perseverancia y la motivación. A pesar de las mil dificultades que aparecen durante el camino, y que se prevean que aparezcan, comienzas con muchísima ilusión y con ganas de comerte el mundo. Pero esta energía se va diluyendo. Necesitamos QUERER. ¡Porque sin espíritu, sin fuerza, sin ganas, no vamos a hacer nada bueno!
  3.  Miedo al fracaso: El problema es que esperas acertar a la primera. El fracaso es no haberlo intentado nunca. Edison, después de miles de intentos (que no fracasos) hasta que inventó la bombilla decía: “No eran fracasos. Simplemente descubrí 999 formas de cómo no hacer una bombilla”. Debes aprender a regular tus expectativas. A pesar de haber puesto ya tu proyecto en marcha y haber conseguido muchísimas cosas seguirás teniendo miedo. El miedo es una emoción natural que nos ayuda a mejorar. El problema surge cuando lo alimentamos y nos paraliza. ¡¡No alimentes tus miedos, míralos a la cara y pregúntate que recurso necesitas para afrontarlo!!
  4. Saber poner límites: Yo las llamo las líneas rojas, esas que son infranqueables para ti. Debes aprender a decir que no, a ti mismo y a los demás. Cuando todo depende de nosotros, pensamos que estar las veinticuatro horas trabajando nos va a ayudar. No solemos ponernos horarios y si lo hacemos vamos traspasando ese límite a costa de nuestra salud mental y física. La realidad es que eres una persona humana y necesitas establecer cuáles van a ser esos límites que te van a permitir continuar disfrutando de lo que haces. ¡¡¡No te quemes!!!
  5. Autovalorarte: Si tú no crees en ti, ni en tu producto o servicio, ¿cómo esperas que tu cliente lo haga? Siento decirte que es la “Crónica de una muerte anunciada”. Somos más capaces de lo que normalmente creemos. Y en base al valor que le estas dando a lo que ofreces pondrás su precio. El “síndrome del impostor” estará acompañándote en muchos momentos de tu proceso emprendedor. Seguramente cuando empezaste, tu entorno tampoco creía en ti, pensarían que era producto de un capricho temporal o de una afición. Siempre habrá alguien que sepa más que tú, pero también que sepa menos. Lo importante realmente es que definas bien a quien te quieres dirigir. Aprende a quererte, a hablarte bien, ¡¡a valorar lo que haces!!
  6. Miedo a crecer: Pues sí, crecer también asusta. Porque eso significa que necesitamos más energía, más recursos, más tiempo y continuar con esa ilusión del principio durante mucho tiempo no es tan fácil como parece. Volvemos a tener que salir de nuestra zona de confort para poder crecer. ¡¡Revisa si es el momento adecuado y lánzate!!
  7. La incertidumbre: Poder hacer frente a la incertidumbre requiere de mucha flexibilidad y aceptación. Puedes planificar al máximo (y de hecho debes hacerlo), pero siempre habrá una parte que se te escapará y para la que también debes estar preparado. Estarás en una continua montaña rusa donde incluso sin que cambie nada en el exterior, tu estado de ánimo cambie. Por nuestra naturaleza nos gusta sentir control, pero no es un control real, siempre habrá una parte, la incertidumbre ¿Cómo la gestionas? Planificando y aceptando que hay cosas que no dependen de ti y trabajando sobre las que si puedes modificar.

Superando los miedos

Si lo piensas bien hemos hablado en cada uno de los retos de una misma esencia: Trabajar sobre tus creencias limitantes.

Las creencias son los filtros a través de los cuales ves la realidad. Son tus lentes, dependiendo de las que lleves puestas verás la realidad de una forma u otra totalmente distinta. Pero la realidad seguirá siendo la misma. La realidad no cambia, cambias tú.

Para gestionar las creencias comienza por identificar aquellas que utilizas de manera más cotidiana. Tienes que saber cuáles son las reglas por las que te riges para poder establecer unas realmente útiles.

Identifica de dónde vienen tus creencias limitantes:

  • De tus padres/familia. Seguro que tienes alguna creencia que si lo piensas bien no te pertenece. La has heredado, así que si no es cierta libérate de ella cuanto antes. ¡¡No esperes más!!
  • De la sociedad. Las películas que ves llevan una serie de valores implícitos que has ido aprendiendo. En “Titanic” los ricos son egoístas y aburridos, así que mejor no tener dinero ¡!No te creas nada de lo que ves!!
  • De tu propia experiencia. Algo que te haya ocurrido en el pasado generará una creencia que puede marcar tu futuro. ¡¡Pero cuidado, no siempre la historia se repite!!

Tips antibloqueos

  • Pasa del mundo de las ideas al mundo ejecutor. Tomar acción, da ese paso que va a hacer que sigas avanzando. El primer paso no te lleva a donde quieres, pero te saca de donde esta. Acción, acción y más acción.
  • Compararte para inspirarte, no para perder. No te creas todo lo que ves, puede que la persona con la que te comparas no tenga tanto éxito como te imaginas.
  • Ten una mente flexible. Seguro que a lo largo de todo el proyecto debas cambiar cosas y adaptarte, eso se llama aprendizaje y no es nada malo.
  • No te bloquees con cosas que no necesitas para avanzar. No tiene que estar todo perfecto para que puedas seguir avanzando.
  • Constancia, perseverancia e ilusión. Actúa como si fuera el primer día, aunque lleves mucho tiempo.

Y ahora qué me dices, ¿te faltan motivos o te sobran excusas? ¡¡¡A por ello!!!

 

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Post elaborado por Daida Hernández, psicóloga y CEO de Beflow Psicología
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