[CATALIZA DESDE DENTRO] Cataliza consigue que quienes integran su programa puedan “saber hacer” y no solamente “saber”

jueves 22 de marzo de 2018 - 13:32 WEST

La iniciativa Cataliza, desarrollada por el Servicio Canario de Empleo, aporta a la empresa “la flexibilidad y adaptabilidad” necesarias para cubrir demandas de diversos perfiles de puestos de trabajo.

El Grupo Satocan es una empresa de construcción radicada en Canarias desde hace más de 20 años y puntera en su sector. Satocan se involucra, asimismo, en proyectos innovadores y de gestión turística y se caracteriza por ser una de las empresas colaboradoras dentro del programa Cataliza de la Fundación General de la ULL, de modo que esta iniciativa les ha servido para conocer, formar y contratar a recién graduados que, hoy por hoy, forman parte de su plantilla, tal y como explica Víctor Paz Coello, director de Administración de esta compañía en la provincial de Santa Cruz de Tenerife.

Éstas, precisamente, son las expectativas de las actuales estudiantes en formación práctica de Cataliza en la compañía: Mª Isabel Pérez Terradillos, que ha concluido F.P. Superior Administración y Finanzas, y Patricia Martínez Mateos, ingeniera Civil con especialidad en Hidrología y en Transportes y Servicios Urbanos. 

Ambas destacan la buena acogida del personal de Satocan, en las dos provincias, señalando la predisposición de compañeros y superiores a contribuir en su proceso de formación, que, como sucede en este programa, dura seis meses aunque, tal y como comenta Patricia Martínez “las prácticas podrían durar 10 meses, porque en algunos puestos en 6 meses pues aún estás aprendiendo cosas”.  En su caso, tal y como explica, desempeña la labor de técnico de estudio de licitaciones de obra en Oficina Técnica en la sede de Tenerife. De esta experiencia destaca, sobre todo, “el aprendizaje que he recibido. Mi tutora ha tenido mucha paciencia y siempre ha estado ahí para enseñarme las cosas que no sabía y para repetirme lo que ya me había explicado si no lo había entendido”. 

Por su parte, María Isabel Pérez destaca “la experiencia, los conocimientos y la seguridad que he adquirido” durante este período. Ambas valoran la beca Cataliza por encima de otras iniciativas por su remuneración y por los conocimientos y capacidades adquiridas durante su desarrollo.

Juega a su favor, además, el hecho que señala Víctor Paz, quien explica que “con esta iniciativa ganamos todos: el alumno se prepara para su inserción en el mercado laboral mediante una formación eminentemente práctica, y la empresa se refuerza con personal que satisface demandas puntuales de trabajadores”. A su juicio, Cataliza aporta a la empresa “la flexibilidad y adaptabilidad para cubrir demandas de diversos perfiles de puestos de trabajo. Reclutar a futuros empleados de la compañía y adaptarlos a las características de nuestra empresa, que son básicamente la de dinamismo, adaptabilidad y trabajo en equipo”. Por ello, tanto María Isabel como Patricia confían en poder formar parte, al término del proyecto, de la plantilla de Satocan, como ha sucedido con becarios y becarias de otras ediciones.

Las dos jóvenes ven con buenos ojos esta salida a su futuro laboral, porque son conscientes de las dificultades de otros egresados en su misma situación para encontrar empleo en la Isla: “La coyuntura económica actual hace que muchos jóvenes tengan que plantearse irse fuera debido a que no encuentran una oportunidad laboral decente, o bien los trabajos son precarios o la remuneración es lamentable. No obstante, también hay muchas empresa que dan buenas oportunidades a los jóvenes, como pueden ser  las que se suscriben a la beca Cataliza”, apunta Isabel. Patricia coincide en este diagnóstico, al que añade el hecho de la formación práctica que aporta la beca, y que es imposible de conseguir solo en los estudios universitarios: “En carreras como ingeniería lo que se aprende hoy es casi todo teórico”, señala. 

Víctor Paz, quien admite que en su época de estudiante no era posible acceder a programas similares, considera que “la oferta formativa debería incidir más en una formación práctica, es decir, “saber hacer y no solamente saber”. Cataliza consigue ambas cosas.

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